La carboxiterapia en ojeras es un tratamiento médico-estético indicado para mejorar el aspecto de la mirada cansada, las ojeras oscuras y la falta de luminosidad en el contorno ocular.
En Clínica Viller, realizamos una valoración personalizada para determinar el tipo de ojera y adaptar el protocolo a las necesidades de cada paciente. El objetivo es mejorar la microcirculación, oxigenar los tejidos y recuperar una mirada más descansada, fresca y natural.
La carboxiterapia en ojeras es un tratamiento médico-estético que consiste en la aplicación controlada de dióxido de carbono medicinal bajo la piel de la zona periocular.
Su objetivo es mejorar la oxigenación de los tejidos, activar la microcirculación y favorecer la calidad de la piel en una zona especialmente delicada del rostro. Es una técnica mínimamente invasiva que ayuda a tratar la ojera desde su origen, no solo a disimularla como hace el corrector, ese pequeño parche diplomático de cada mañana.
Sirve para mejorar el aspecto de las ojeras oscuras, la mirada cansada y la falta de luminosidad en el contorno de los ojos.
La carboxiterapia ayuda a estimular la circulación local y a mejorar el aporte de oxígeno en la zona tratada, lo que puede contribuir a reducir el tono violáceo o apagado de la ojera. Además, favorece la calidad de la piel y puede mejorar su firmeza y textura de forma progresiva.
La carboxiterapia está especialmente indicada en ojeras de tono oscuro, violáceo o azulado, relacionadas con problemas de microcirculación o congestión vascular.
También puede ser útil en pacientes con piel fina, aspecto apagado o pérdida de vitalidad en la zona del contorno ocular. En Clínica Viller valoramos cada caso de forma personalizada para determinar si este tratamiento es el más adecuado o si conviene combinarlo con otras opciones médico-estéticas.
El tratamiento se realiza en consulta mediante pequeñas aplicaciones de dióxido de carbono medicinal en la zona de la ojera, utilizando una técnica precisa y controlada.
La sesión es rápida y no requiere cirugía ni ingreso. Tras la valoración inicial, el especialista determina los puntos de aplicación y adapta el protocolo según las características de la piel, el tipo de ojera y los objetivos del paciente.
La carboxiterapia en ojeras puede producir una ligera sensación de presión, escozor o inflamación transitoria durante la aplicación, pero suele ser bien tolerada.
Al tratarse de una zona sensible, el procedimiento se realiza con especial cuidado y siguiendo un protocolo médico adecuado. Las molestias, si aparecen, suelen ser breves y desaparecen poco después de la sesión.
Los resultados suelen aparecer de forma progresiva. Algunos pacientes pueden notar la mirada más descansada o luminosa tras las primeras sesiones, aunque la mejoría suele consolidarse con el paso de las semanas y la realización del protocolo completo.
El número de sesiones puede variar según el tipo de ojera, la calidad de la piel y la respuesta individual de cada paciente. Porque, por desgracia para la humanidad, la piel todavía no funciona con un botón de “reiniciar”.
El número de sesiones depende de cada caso. Habitualmente se recomienda realizar varias sesiones espaciadas en el tiempo para conseguir una mejoría progresiva y duradera.
Durante la primera valoración, el equipo de Clínica Viller estudiará el tipo de ojera y diseñará un protocolo personalizado, ajustando la frecuencia y el número de sesiones a las necesidades reales de la zona tratada.
La duración de los resultados puede variar en función de factores como el tipo de ojera, el estilo de vida, el descanso, la genética, la calidad de la piel y los cuidados posteriores.
Para mantener los resultados, pueden recomendarse sesiones de mantenimiento y una rutina específica para el contorno de ojos. El objetivo es mejorar la zona de forma natural y progresiva, respetando siempre la expresión del rostro.
Si notas la mirada cansada, apagada o con ojeras marcadas, podemos ayudarte a valorar tu caso y recomendarte el tratamiento más adecuado.