La fototerapia biodinámica es un tratamiento facial no invasivo que utiliza luz LED para estimular la regeneración natural de la piel, mejorar su equilibrio y potenciar su luminosidad.
En Clínica Viller, adaptamos cada sesión según las necesidades de la piel para tratar rojeces, acné, inflamación, falta de luz o signos de envejecimiento de forma cómoda, segura y personalizada.
La fototerapia biodinámica es un tratamiento facial no invasivo que utiliza diferentes tipos de luz LED para estimular los procesos naturales de regeneración de la piel.
Mediante longitudes de onda específicas, esta tecnología actúa sobre distintas necesidades cutáneas, como la falta de luminosidad, las rojeces, el acné, la inflamación, la deshidratación o los signos de envejecimiento.
Sirve para mejorar la calidad general de la piel, favorecer su reparación y estimular su equilibrio natural. Es un tratamiento indicado para pieles apagadas, sensibles, con tendencia acneica, inflamadas o con signos de fatiga.
Además, puede utilizarse como tratamiento complementario después de otros procedimientos médico-estéticos, ya que ayuda a calmar la piel, mejorar la recuperación y potenciar los resultados.
La fototerapia biodinámica ayuda a mejorar la luminosidad, reducir rojeces, calmar la inflamación, favorecer la regeneración cutánea y mejorar el aspecto general de la piel.
También puede contribuir a regular la producción de sebo, mejorar la textura, estimular la producción de colágeno y reforzar la barrera cutánea. Todo esto sin agujas, sin dolor y sin ese drama humano tan innecesario de “¿me va a doler?”.
Es un tratamiento apto para diferentes tipos de piel, incluidas pieles sensibles, reactivas, apagadas, con acné, con rojeces o con signos de envejecimiento.
Antes de realizarlo, en Clínica Viller valoramos el estado de la piel para adaptar el protocolo a cada paciente y seleccionar la luz o combinación de luces más adecuada según sus necesidades.
No. La fototerapia biodinámica es un tratamiento indoloro, cómodo y relajante. Durante la sesión, el paciente solo percibe una sensación suave de luz y calor sobre la piel.
No requiere anestesia ni tiempo de recuperación, por lo que puede realizarse incluso en personas con piel sensible o que buscan tratamientos faciales no invasivos.
Algunos pacientes notan la piel más calmada, luminosa y descansada desde las primeras sesiones. Sin embargo, los resultados suelen mejorar de forma progresiva con el paso de los días y con la realización de varias sesiones.
La evolución dependerá del estado inicial de la piel, del objetivo del tratamiento y del protocolo recomendado por el especialista.
El número de sesiones depende de las necesidades de cada paciente y del objetivo que se quiera conseguir. En algunos casos puede utilizarse como sesión puntual para calmar o revitalizar la piel, mientras que en otros se recomienda un protocolo de varias sesiones.
En Clínica Viller personalizamos la pauta para conseguir una mejora progresiva, natural y segura.
Sí. Al ser un tratamiento no invasivo, el paciente puede retomar su rutina habitual inmediatamente después de la sesión.
No suele provocar marcas ni molestias importantes. La piel puede quedar ligeramente más sensible o luminosa tras el tratamiento, pero no requiere baja ni cuidados complicados. Milagro: algo sencillo en un mundo que insiste en hacerlo todo difícil.
Si buscas mejorar la calidad de tu piel de forma segura, cómoda y personalizada, estás en el sitio indicado.