HIFU

El HIFU es un tratamiento no quirúrgico que utiliza ultrasonidos focalizados de alta intensidad para mejorar la firmeza de la piel y estimular la producción natural de colágeno.

En Clínica Viller, realizamos una valoración personalizada para adaptar el tratamiento a las necesidades de cada paciente, buscando un resultado natural, progresivo y seguro. Su objetivo es redefinir, tensar y rejuvenecer la piel sin cirugía ni tiempo de recuperación.

¿QUÉ ES EL HIFU?

El HIFU es un tratamiento médico-estético basado en ultrasonidos focalizados de alta intensidad. Esta tecnología actúa en capas profundas de la piel para estimular la producción natural de colágeno y mejorar la firmeza del rostro o del cuerpo.

Es una alternativa no quirúrgica para tratar la flacidez y redefinir ciertas zonas, ayudando a conseguir una apariencia más tersa, firme y rejuvenecida sin necesidad de cirugía.

El HIFU sirve para mejorar la flacidez cutánea, tensar la piel y favorecer un efecto lifting progresivo. Gracias a la estimulación del colágeno, la piel va recuperando firmeza de forma natural durante las semanas posteriores al tratamiento.

Se utiliza especialmente para redefinir el óvalo facial, mejorar la línea mandibular, elevar ligeramente cejas o pómulos y tratar zonas con pérdida de firmeza. También puede aplicarse en áreas corporales seleccionadas.

El HIFU puede aplicarse en distintas zonas del rostro y del cuerpo. En facial, suele utilizarse en óvalo facial, papada, cuello, mejillas, línea mandibular, frente y contorno de ojos, siempre valorando cada caso de forma personalizada.

En corporal, puede emplearse en zonas con flacidez localizada como abdomen, brazos, muslos o rodillas. La indicación dependerá del estado de la piel, el grado de flacidez y los objetivos del paciente.

Sí. El resultado del HIFU es progresivo y natural, ya que se basa en la estimulación del propio colágeno de la piel. No modifica la expresión facial ni aporta volumen, sino que mejora la firmeza y la tensión cutánea de forma gradual.

El objetivo es conseguir una piel más tersa y definida, respetando los rasgos de cada paciente. Es decir, rejuvenecer sin parecer que has discutido con tu cara y ha ganado la máquina.

Algunos pacientes pueden notar una ligera mejoría inicial tras la sesión, pero los resultados principales aparecen de forma progresiva durante las siguientes semanas.

La producción de nuevo colágeno necesita tiempo, por lo que el efecto tensor suele apreciarse mejor entre las 8 y 12 semanas posteriores al tratamiento. La evolución puede variar según la edad, el estado de la piel y la respuesta individual de cada paciente.

Los efectos del HIFU pueden durar varios meses, habitualmente entre 6 y 12 meses, dependiendo de las características de la piel, el estilo de vida, la edad y el grado de flacidez tratado.

Para mantener los resultados, puede recomendarse realizar sesiones de mantenimiento según la valoración profesional. Como siempre, la piel tiene memoria, pero también tiene tendencia a sabotearse con el tiempo, muy humano todo.

El HIFU no suele considerarse un tratamiento doloroso, aunque durante la sesión puede notarse una sensación de calor, pequeños pinchazos o presión en la zona tratada.

La intensidad puede variar según la sensibilidad de cada paciente y la profundidad de trabajo. En Clínica Viller adaptamos el tratamiento para que sea lo más cómodo y seguro posible.

Sí. Una de las ventajas del HIFU es que no requiere tiempo de recuperación. Después de la sesión, el paciente puede retomar su rutina habitual.

Puede aparecer una ligera rojez, sensibilidad o sensación de tirantez temporal en la zona tratada, pero suele desaparecer en poco tiempo. No requiere baja ni cuidados complejos tras el procedimiento.

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Dra. Berta Villagordo