IPL médico

El IPL médico es un tratamiento de luz pulsada intensa que permite mejorar diferentes alteraciones de la piel de forma progresiva, segura y no invasiva.

En Clínica Viller, utilizamos IPL médico para tratar manchas, rojeces, lesiones vasculares superficiales, textura irregular y signos de fotoenvejecimiento. Gracias a su acción selectiva sobre la piel, ayuda a recuperar un tono más uniforme, una piel más luminosa y una apariencia más saludable.

¿QUÉ ES EL IPL MÉDICO?

El IPL médico, o luz pulsada intensa, es una tecnología avanzada que emite pulsos de luz controlados sobre la piel para tratar diferentes alteraciones cutáneas.

A diferencia de otros tratamientos más agresivos, el IPL actúa de forma selectiva sobre pigmentos, vasos sanguíneos superficiales y signos de daño solar, ayudando a mejorar la calidad de la piel sin necesidad de cirugía ni largos tiempos de recuperación.

El IPL médico puede ayudar a mejorar manchas solares, tono apagado, rojeces, pequeñas venitas visibles, poros dilatados, textura irregular y signos de envejecimiento asociados al sol.

También se utiliza para aportar luminosidad y conseguir una piel con aspecto más uniforme. La magia no existe, por desgracia, pero la tecnología médica bien indicada se acerca bastante más que una crema comprada por pánico a las 2 de la mañana.

La luz pulsada penetra en la piel y es absorbida por determinadas estructuras, como la melanina de las manchas o la hemoglobina de los vasos sanguíneos.

Esa energía se transforma en calor controlado, lo que permite reducir progresivamente las alteraciones tratadas y estimular la renovación de la piel. El resultado es una piel más homogénea, luminosa y con mejor textura.

El número de sesiones depende del estado de la piel, del tipo de alteración a tratar y de los objetivos de cada paciente.

En muchos casos se recomienda un protocolo de varias sesiones espaciadas en el tiempo para conseguir una mejora progresiva y natural. Durante la valoración inicial, el equipo de Clínica Viller indicará el plan más adecuado para cada caso.

No suele ser un tratamiento doloroso. Durante la sesión, el paciente puede notar pequeños destellos de calor o una sensación similar a un leve pinchazo o chasquido sobre la piel.

La tolerancia suele ser buena y el procedimiento se realiza de forma rápida. Además, se ajustan los parámetros según el tipo de piel y la sensibilidad de cada paciente para que el tratamiento sea lo más cómodo posible.

Después del tratamiento es importante proteger la piel del sol, utilizar fotoprotección alta y seguir las indicaciones pautadas por el especialista.

Durante los primeros días puede aparecer un ligero enrojecimiento o sensación de calor, que suele desaparecer de forma progresiva. En el caso de las manchas, es habitual que se oscurezcan ligeramente antes de ir desprendiéndose o suavizándose.

Los resultados aparecen de forma progresiva. En los días posteriores, la piel puede verse más luminosa y con mejor aspecto, mientras que las manchas, rojeces o irregularidades van mejorando con el paso de las semanas.

La evolución dependerá del diagnóstico inicial, del tipo de lesión tratada y del número de sesiones realizadas. La piel tiene sus tiempos, muy a su estilo: dramática, lenta, pero agradecida cuando se la trata bien.

El IPL médico puede estar indicado para personas que presentan manchas solares, rojeces, fotoenvejecimiento, textura irregular o falta de luminosidad en la piel.

Antes de realizarlo, es imprescindible una valoración profesional para confirmar que el tratamiento es adecuado según el tipo de piel, antecedentes, exposición solar reciente y objetivos del paciente.

¿Necesitas más información?

Si tienes manchas, rojeces, lesiones vasculares o quieres mejorar la calidad de tu piel con tecnología médica, estás en el sitio indicado.

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Dra. Berta Villagordo