El plasma facial es un tratamiento regenerativo que ayuda a mejorar la calidad de la piel utilizando los propios factores de crecimiento del paciente.
En Clínica Viller, realizamos este procedimiento de forma personalizada para estimular la renovación cutánea, aportar luminosidad y favorecer una piel más firme, uniforme y revitalizada, sin alterar la naturalidad del rostro.
El plasma facial es un tratamiento médico-estético regenerativo que utiliza una pequeña muestra de sangre del propio paciente para obtener un concentrado rico en factores de crecimiento.
Estos componentes se aplican en la piel para estimular los procesos naturales de reparación, mejorar la textura cutánea y favorecer una apariencia más luminosa, fresca y saludable.
El procedimiento comienza con una extracción de sangre, similar a una analítica convencional. Después, la muestra se procesa para separar el plasma rico en factores de crecimiento.
Una vez preparado, se aplica en la piel mediante pequeñas infiltraciones o técnicas específicas según las necesidades del paciente. El objetivo es estimular la regeneración natural de la piel desde el interior, porque pedirle a la piel que se renueve sola sin darle herramientas tampoco era un gran plan.
El plasma facial ayuda a mejorar la luminosidad, la hidratación, la firmeza y la textura de la piel. También puede contribuir a suavizar líneas finas, mejorar el aspecto de marcas leves y favorecer una piel más uniforme.
Es un tratamiento especialmente valorado por su capacidad para potenciar la regeneración cutánea de forma progresiva y natural.
Está indicado para pieles apagadas, deshidratadas, con signos de cansancio, pérdida de firmeza, textura irregular o primeros signos de envejecimiento.
También puede recomendarse como tratamiento preventivo o como complemento a otros procedimientos faciales para potenciar los resultados y mejorar la calidad global de la piel.
No. El plasma facial no modifica los rasgos ni cambia la expresión facial. Su objetivo no es aportar volumen ni paralizar el movimiento, sino mejorar la calidad de la piel y estimular su regeneración.
El resultado suele ser una piel más luminosa, saludable y revitalizada, manteniendo siempre la naturalidad del rostro.
Los resultados suelen aparecer de forma progresiva. En los días posteriores puede apreciarse una piel más hidratada y luminosa, aunque la mejora más visible se desarrolla conforme la piel activa sus procesos de regeneración.
Dependiendo del estado inicial de la piel y del objetivo del tratamiento, el especialista puede recomendar varias sesiones para conseguir un resultado más completo.
La sesión suele durar entre 45 y 60 minutos aproximadamente, incluyendo la extracción, preparación del plasma y aplicación del tratamiento.
Es un procedimiento rápido, realizado en consulta y adaptado a las necesidades de cada paciente. Básicamente, eficiencia clínica sin convertir la agenda en una tragedia griega.
El plasma facial es un tratamiento bien tolerado. Puede notarse una ligera molestia durante las pequeñas infiltraciones, pero normalmente se utiliza anestesia tópica para mejorar la comodidad del paciente.
Tras la sesión puede aparecer enrojecimiento, sensibilidad leve o pequeños puntos en la zona tratada, efectos habituales que suelen desaparecer en poco tiempo.
Si quieres mejorar la calidad de tu piel, recuperar luminosidad y conocer si el plasma facial es adecuado para ti, estás en el sitio indicado.