La reposición del tercio medio facial es un tratamiento médico-estético orientado a recuperar el volumen y el soporte de la zona central del rostro, especialmente en pómulos y mejillas.
En Clínica Viller, realizamos una valoración personalizada para devolver armonía, frescura y estructura al rostro, buscando siempre un resultado natural, equilibrado y adaptado a cada paciente.
La reposición del tercio medio facial es un tratamiento médico-estético diseñado para recuperar el volumen perdido en la zona central del rostro, especialmente en pómulos, mejillas y área malar.
Con el paso del tiempo, la piel, la grasa facial y las estructuras de soporte van perdiendo firmeza y proyección. Esto puede provocar un aspecto más cansado, hundimiento en las mejillas, surcos más marcados y pérdida de definición facial.
Sirve para restaurar la armonía del rostro, mejorar la proyección de los pómulos y suavizar los signos de envejecimiento asociados a la pérdida de volumen.
Al reposicionar el tercio medio, se consigue un efecto de soporte que puede mejorar la apariencia de los surcos nasogenianos, la flacidez inicial y el aspecto cansado de la mirada, sin modificar la expresión natural del rostro.
El tratamiento se centra principalmente en la zona de los pómulos, mejillas, región malar y áreas de soporte del tercio medio facial.
Según las necesidades de cada paciente, el especialista puede trabajar puntos estratégicos para recuperar volumen, mejorar la estructura facial y devolver equilibrio al rostro. No se trata de “rellenar por rellenar”, que para eso ya existen los cojines.
Generalmente se utilizan materiales de relleno biocompatibles y reabsorbibles, como el ácido hialurónico, seleccionados según las características del paciente y el objetivo del tratamiento.
Estos productos permiten recuperar volumen, aportar soporte y mejorar la calidad visual del rostro de forma progresiva, segura y personalizada.
Sí, siempre que el tratamiento se realice con una valoración médica adecuada y una técnica precisa. El objetivo no es cambiar los rasgos, sino recuperar la estructura y la frescura que el rostro ha ido perdiendo con el tiempo.
En Clínica Viller buscamos resultados elegantes, equilibrados y adaptados a cada anatomía facial, evitando volúmenes excesivos o artificiales.
Los resultados suelen apreciarse de forma inmediata tras el tratamiento, aunque el aspecto final se valora mejor pasados unos días, cuando el producto se ha integrado correctamente y la zona se ha asentado.
Puede aparecer una ligera inflamación inicial, algo totalmente esperable después de un procedimiento inyectable, porque hasta la piel protesta cuando se le hacen reformas.
La duración depende del producto utilizado, la zona tratada, el metabolismo del paciente y sus hábitos de vida. En general, los efectos pueden mantenerse durante varios meses e incluso superar el año en algunos casos.
Durante la valoración, el especialista indicará una estimación más personalizada y recomendará, si es necesario, sesiones de mantenimiento para conservar el resultado.
Es un procedimiento bien tolerado. Puede sentirse una ligera molestia o presión durante la aplicación, pero normalmente se utilizan productos con anestésico o técnicas que ayudan a que la sesión sea cómoda.
El tratamiento se realiza en consulta y no requiere anestesia general ni ingreso.
Si notas pérdida de volumen, flacidez o un aspecto cansado en el rostro, podemos ayudarte a recuperar armonía y frescura de forma personalizada.