El tratamiento del surco nasogeniano permite suavizar los pliegues que van desde la nariz hasta las comisuras de la boca, ayudando a recuperar una expresión más fresca, descansada y natural.
En Clínica Viller, realizamos una valoración personalizada para determinar la causa del surco y elegir la técnica más adecuada en cada caso. El objetivo es mejorar la armonía facial sin alterar la expresión ni perder naturalidad.
El surco nasogeniano es la línea o pliegue que desciende desde los laterales de la nariz hasta las comisuras de la boca. Con el paso del tiempo, esta zona puede hacerse más visible debido a la pérdida de volumen facial, la flacidez, la gesticulación y los cambios naturales de la piel.
Cuando el surco se marca demasiado, el rostro puede adquirir una apariencia más cansada, envejecida o triste, aunque la persona se sienta perfectamente bien. La cara, como siempre, tomando decisiones dramáticas por su cuenta.
El surco nasogeniano suele acentuarse por la pérdida progresiva de colágeno, elastina y grasa facial. También influyen la caída de los tejidos del tercio medio del rostro, la genética, la exposición solar, el tabaco, los cambios de peso y el envejecimiento natural.
No se trata solo de una arruga superficial, sino de un cambio en la estructura y el soporte facial. Por eso, el tratamiento debe valorarse de forma personalizada.
El tratamiento más habitual consiste en suavizar el pliegue mediante infiltraciones de ácido hialurónico, una sustancia biocompatible que ayuda a recuperar volumen, mejorar el soporte y aportar un aspecto más descansado al rostro.
En algunos casos, puede ser necesario combinar el tratamiento del surco con otras zonas, como pómulos, mejillas o líneas de marioneta, para conseguir un resultado más armónico y natural.
Sí, siempre que el tratamiento se realice con una valoración adecuada y una técnica precisa. El objetivo no es borrar completamente la expresión ni cambiar la cara, sino suavizar el surco y mejorar la armonía facial.
En Clínica Viller buscamos resultados naturales, equilibrados y adaptados a la estructura de cada paciente, evitando volúmenes artificiales o gestos poco favorecedores.
Los resultados suelen apreciarse de forma inmediata tras el tratamiento, aunque el aspecto final se valora mejor después de unos días, cuando el producto se ha integrado correctamente en el tejido.
Durante los primeros días puede existir una ligera inflamación o sensibilidad en la zona, algo habitual después de este tipo de procedimiento.
La duración puede variar según el tipo de piel, la edad, el metabolismo del paciente, el producto utilizado y los hábitos de vida. De forma general, los efectos suelen mantenerse durante varios meses.
En la valoración médica se indicará una estimación más personalizada y se recomendará cuándo realizar una sesión de mantenimiento si fuera necesario.
Es un procedimiento bien tolerado. En muchos casos se utilizan productos con anestésico o se aplica anestesia tópica para mejorar la comodidad durante la sesión.
Puede notarse una pequeña molestia durante la infiltración, pero suele ser rápida y llevadera. La humanidad ha sobrevivido a reuniones familiares más incómodas, así que esto normalmente se gestiona bastante bien.
Sí, la mayoría de pacientes puede retomar su rutina habitual después del tratamiento. Es posible que aparezcan pequeñas rojeces, inflamación leve o algún hematoma puntual en la zona tratada.
Durante las primeras horas se recomienda evitar ejercicio intenso, calor excesivo, masajes en la zona y manipular el área tratada, siguiendo siempre las indicaciones del especialista.
Si notas líneas marcadas entre la nariz y la boca y quieres recuperar una expresión más descansada y natural, estás en el sitio indicado.